Cuando pequeña yo era, tú eras mi refugio.
Entre todo lo que estaba viviendo, a tu lado me sentía segura.
Me gustaba estar contigo, solo a tus brazos yo acudía,
Gritaba tu nombre en medio de la oscuridad,
Y mi único consuelo era escuchar tu voz.
Deseaba que llegaran los veranos,
Pasarlos contigo era mi disfrute
Y hasta me atrevería decir que mi felicidad.
Recuerdo con añoranza como todas las mañanas salíamos a desayunar,
Dábamos de comer a las palomas y luego jugabas conmigo en el parque.
Me hacías ver que había ratoncillos escondidos por las paredes,
Y si no comía saldrían a terminar mi comida, eso me daba mucha rabia,
Y ni una miga en mi plato dejaba.
No podía arrimarme a la carretera, me decías que vendría el hombre del casco,
Y que los caramelos de los desconocidos, no tenían azúcar y estaban muy malos.
Los mejores recuerdos de mi niñez los tengo contigo.
Y ahora de mayor pienso…
¿Dónde esta esa mujer que tanto me dio consuelo?
Y te observo y te miro… pero solo veo un despojo humano en ti,
Una persona sin valores, siendo Don dinero tu mejor consejero.
¿Qué ha hecho la vida de ti? ¿O es que siempre fuiste así?
Y sufro al sentir que solo te quieres a ti, que contigo solo son obligaciones, derechos…
Me duele quererte pero no se como no hacerlo, en mi corazón yo no mando,
Tampoco en mis sentimientos.
Me siento segura aquí, porque decírtelo de frente no me atrevo, entonces
Busco en mi interior tus sentimientos, descubro que te quiero, no puedo odiarte…
¡Que pena me produces, con solo mirarte!
No soy nadie para juzgarte, ni quiero ni lo pretendo
Solo me desahogo escribiendo.
Y es que ya eres un caso sin resolver,
Un enigma sin descubrir,
Una realidad inminente,
Un problema sin solución,
Un brillante sin pulir,
Un arco iris sin colores,
Una primavera sin olores…
Simplemente las espinas de mis flores.




















